GEOLOGÍA DE LAS PROVINCIAS DE BARAHONA Y AZUA

Por D. Dale Condit y Clyde P. Ross

GEOLOGÍA (part 4)


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El Valle del Río Yaque

En su curso desde las empinadas montañas hasta el mar, el Río Yaque del Sur corre sobre las areniscas y arcillas pizarrosas débiles oligocenas y miocenas que se hallan visibles a lo largo del valle en riscos, en lados alternativos, casi continuamente hacia abajo hasta Alpargatal, donde el río brota de las colinas y corre lentamente por los terrenos de aluvión durante el resto de su curso. La oportunidad que se presenta para hacer un estudio estratigráfico es tan excelente que se invirtió una semana examinando los afloramientos desde las cercanías de Túbano, en el Río de las Cuevas, hacia abajo hasta Alpargatal. En toda la distancia se hizo un mapa aproximado con brújula, y a lo largo de la vereda se efectuaron excursiones adicionales hasta puntos cercanos interesantes. Se procuró determinar el orden de sucesión estratigráfico de las capas y determinar también la posibilidad de que contuvieran petróleo en el subsuelo. Como resultado de esa investigación ahora es posible presentar una sección que se cree ser representativa por lo menos de la parte central del sur de la Provincia de Azua. En varios lugares el río ha hecho cortes cerca de la base de los cerros montañosos de caliza de principios de la edad terciaria. Atraviesa una estribación de la Sierra Neiba, justamente más abajo de la desembocadura del Río San Juan, y luego más abajo corre justamente al oeste de la Sierra Martín García.

Se encontró una buena oportunidad para estudiar la naturaleza y el espesor de los estratos en un lugar donde las fallas los afectaron muy poco, es decir, en las cercanías de Quita Coraza, donde las capas del grupo Yaque se inclinan hacia el norte desde el flanco de la Sierra Martín García hasta una artesa sinclinal. El siguiente corte representa la recopilación de las medidas que se hicieron en aquellas inmediaciones:

Corte geológico en las cercanías de Quita Coraza

 Metros
Formación Las Matas. Conglomerado mal cementado, arenisca y arcillas o barros jaspeados, con una pequeña parte de caliza margosa; el color de los barros varía desde un castaño pálido a un verde aceitunado; no se vieron fósiles. Estas capas descansan en discordancia sobre las capas marinas miocenas del grupo Yaque.150+
Grupo Yaque. Arenisca tosca que tira a conglomerado, de un color aceitunado claro, que tira a gris, y en la parte inferior capas pizarrosas. En las capas inferiores abundan grandes Arca y otros fósiles.600
Miembro de caliza arcillosa, con corales ramosos y capas de caliza llenas de fósiles (estación 8590).200
Arenisca conglomerada.100
Arcilla pizarrosa azulosa con delgadas láminas de arenisca; no se vieron fósiles.400
Arenisca y conglomerado, arcilla pizarrosa arenosa azulosa y capas delgadas no continuadas de caliza, siendo así que algunas de las capas contienen unos cuantos fósiles, principalmente fragmentos de corales ramosos y ostras.1,500(?)
Oligoceno y Eoceno (?). Arcillas pizarrosas, de un color gris azuloso, con delgadas capas de arenisca calcárea.700
Caliza de un color gris, poco fosilífera, sin medir, que forma las faldas de la Sierra Martín García. 

Las capas más bajas anotadas en el corte que antecede, se encuentran a lo largo de un arroyo que brota de las colinas al norte del borde de Quita Coraza. Las capas más altas de arenisca conglomerada del miembro de base del grupo Yaque forman una ladera que se inclina 43°, contra la cual chocan las aguas del río, dejando así un piso peligroso para los viajeros a lo largo de la vereda. En el arroyo se encuentran afloramientos perfectos de capas sucesivamente más bajas, desgastadas por el embate de las aguas. Las rocas se compenen de una alternación invariable de arenisca de capas uniformes y arcilla pizarrosa arenosa, con algún conglomerado en unas cuantas capas delgadas, no continuas, de caliza de un color gris. En el conglomerado se encuentran encajadas algunas ostras y corales rotos junto con fragmentos de otras conchas. Algunas de las capas pizarrosas contienen impresiones de hojas y espigas de planta. Este miembro arenosos espeso descansa sobre arcilla pizarrosa, debajo del cual hay caliza que se encuentra a una larga distancia hacia arriba del arroyo, en las escarpadas laderas de la Sierra Martín García.

Las capas de la parte inferior del grupo Yaque que se acaban de describir se asemejan a estratos arenosos que se encuentran a lo largo del Río Yaque, desde el crucero del camino de Azua a San Juan hacia el norte, y se colige que ambas sean equivalentes. Se supone que sean las capas miocenas básicas, y que casi todas si no todas las arcillas pizarrosas y calizas subyacentes probablemente sean de la edad oligocena.

El próximo miembro más alto del corte es una arcilla pizarrosa de un color gris obscuro no fosilífero, que contiene delgadas láminas de arenisca cuyo espesor varía desde un cuarto hasta medio centímetro de espesor, que se hallan casi a iguales distancias entre sí, es decir, de 3 a 4 centímetros, en la arcilla pizarrosa. Esta arcilla pizarrosa tiene 140 metros de espesor.

Sobre la arcilla pizarrosa de un color gris obscuro hay estratos que pueden denominarse el miembro de caliza arcillosa gris. Este miembro tiene unos 60 metros de espesor y se compone de caliza impura de un color gris y alguna arenisca interpuesta con arcilla de un color gris azulado que tira a verde aceitunado, que constituye la mayor parte del corte. Tanto la arcilla como la caliza contienen un gran número de fósiles que comprenden corales de varias especies. (Estación 8690; en cuanto a las listas de fósiles, véanse las páginas 169-174). Las capas de caliza arcillosa forman un risco prominente a lo largo de la margen derecha del río, frente a Quita Coraza, y se extienden hacia el sudoeste en una distancia de muchos kilómetros hasta las tierras bajas cerca de Hatico.

Esta parte del corte reviste mucho interés porque es posible que contenga petróleo. Las capas delgadas de arenisca tosca, en el medio del miembro de caliza arcillosa, podrían servir de roca de depósito, y las capas que son muy fosilíferas podrían suministrar un material petrolífero. Las arcillas sobrepuestas servirían como una roca de cubierta que impediría el escape del petróleo hasta dentro de las capas arenosas más altas.

Más arriba de las capas calcáreas hay una arenisca tosca, junto con algún conglomerado, en tanto que en su parte más baja hay algunas capas pizarrosas y calcáreas. Las capas arenosas contienen grandes Arca, y algunas de las capas calcáreas contienen muchos corales. Estos estratos se ven en ambos lados del eje sinclinal de este a oeste, que yace entre Los Güiros y Quita Coraza, y están visibles en el lado sur, teniendo un espesor aproximadamente de 175 metros. Otros estratos más altos de esta serie están ocultos por una cubierta de cascajo de la formación Las Matas que ocupa el eje de la sinclina.

Las relaciones desconformes de los cascajos de la formación Las Matas con los estratos subyacentes no son pronunciadas en este lugar, siendo así que los cascajos concuerdan bastante íntimamente en cuanto a posición con los estratos subyacentes. En realidad, cualquiera podría considerarlos como la misma formación si desconocía la naturaleza litológica de ambos y si no hubiera presenciado las relaciones evidentemente desconformes en algunos lugares río arriba. Como de costumbre, las cascajos de la formación Las Matas en este lugar están consolidados de una manera menos firme que los depósitos que componen el grupo Yaque, y no contienen fósiles marinos. Entrepuestas con el cascajo, que es de un color gris amarillento, hay capas de caliza blanda margosa, y capas de arcilla de un color rojizo pálido que tira a púrpura, las cuales se diferencian notablemente en cuanto al color de las arcillas del grupo Yaque de un color gris azulado que tira a verde aceitunado. La desconformidad que existe entre las dos formaciones resulta muy clara en una localidad que se halla 3 kilómetros río arriba desde Los Güiros. En este punto el cascajo de la formación Las Matas forma un risco en la margen izquierda del río, en tanto que a una corta distancia más allá río arriba, el agua corre en una catarata por encima de una arenisca fosilífera del grupo Yaque. La desconformidad entre ambas formaciones es muy marcada, puesto que se advierte una discordancia así en las direcciones como en los buzamientos.

A continuación se describe la índole general de los estratos a lo largo del curso superior del Río Yaque en las inmediaciones del crucero del camino de Azua a San Juan. Desde la desembocadura del Río de las Cuevas hacia abajo hasta la desembocadura del Río San Juan, se encuentran espesas capas de arenisca y conglomerado, que se consideran la parte básica del grupo Yaque. Idénticos estratos aparecen en una distancia de varios kilómetros hacia arriba del Río San Juan, de los cuales se componen las colinas hacia el norte. Cerca de la desembocadura del Río San Juan las capas se inclinan hacia el norte en un ángulo de 50°, y se encuentran sobrepuestas en la arcilla pizarrosa y caliza de las edades eocena y oligocena, que constituyen el macizo de la Sierra de Neiba. (En cuanto a las listas de fósiles, véanse la página 121, estaciones 8564, 8565 y 8619; páginas 169-174, estaciones 8563 y 8566.) Desde este punto hacia el norte, a lo largo del Yaque, la inclinación primera es hacia el norte en un ángulo bajo, pero gradualmente se eleva hasta más de 60°, cerca de la desembocadura del Río de las Cuevas. Algunas de las capas contienen abundantes fósiles de plantas, en tanto que otras contienen fragmentos de conchas y corales ramosos, que abundan más en las capas de arenisca conglomerada. Los depósitos más recientes son de las edades oligocena y miocena.

Los estratos miocenos que se encuentran cerca de la desembocadura del Río San Juan parecen descansar sobre una caliza dura que contiene coral, cuyo espesor es de unos 30 metros, y que contiene foraminíferos mal conservados cuya clasificación como eocenos puede no ser exacta. Esta caliza forma la cúspide de una empinada colina que hay en el lado oriental del camino, aproximadamente 1 metro al sur de La Trinchera. Debajo de ella hay por lo menos 1,000 metros de arcilla pizarrosa azulosa más o menos arenosa, que contiene capas calcáreas que a su vez contienen una especie de Nummulites de la edad eocena. El risco escarpado que hay en la marggen izquierda del río, más abajo de La Trinchera, se compone de esta arcilla pizarrosa, que se distingue por las muchas láminas arenosas delgadas que contiene, cada unas de las cuales tiene menos de 1 centímetro de espesor, dispuestas a distancias que varían desde 3 hasta 4 centímetros. En el primer risco escarpado en la margen derecha, unos cuantos kilómetros más abajo de La Trinchera, esta arcilla pizarrosa yace contra una caliza eocena, tal vez en un contacto de falla.

Las colinas que hay en el lado oriental del Río Yaque, frente a la desembocadura del Río San Juan, tienen por corona una lava basáltica que puede haber procedido de una grieta volcánica en los altos cerros a corta distancia hacia el sur, frente a La Trinchera, donde el basalto atraviesa a las rocas eocenas y miocenas.

Los cascajos de la formación Las Matas, que ocupan una parte tan considerable del gran Valle de San Juan al oeste de la Sierra del Agua, pueden extenderse en una faja continua alrededor de la extremidad septentrional de aquella sierra hasta el Río Yaque, donde dichos cascajos forman una gran extensión de terrenos bajos en la confluencia del Yaque con sus tributarios, el Río del Medio y el Río de las Cuevas.

Unos 6 kilómetros más hacia el este y hacia arriba del Río de las Cuevas, hay cerros dentados de arenisca y conglomerado del grupo Yaque. Las rocas de este lugar se inclinan escarpadamente hacia el sudoeste y al parecer descansan de una manera desconforme sobre un conglomerado compuesto principalmente de caliza de un color gris y fina textura, que se asemeja a una laja caliza no fosilífera de delgadas capas que aflora a lo largo del valle un poco más río arriba, cerca de Túbano.


El Valle de San Juan

Rasgos Generales

El gran Valle de San Juan, con sus extensas sabanas y bajas colinas, se compone principalmente de cascajos mal consolidados de la formación Las Matas. Interpuesta en el cascajo se encuentra unas cuantas areniscas y calizas margosas, que al parecer no contienen fósiles, y arcilla pizarrosa que bajo la acción atmosférica tira a un color moreno rojizo pálido. Estas capas se inclinan hacia la dirección del valle en un ángulo bajo. En la parte septentrional de dicho valle se inclinan hacia el sur en un ángulo que varía desde 10° hasta 15°, y en la parte meridional se inclinan hacia el norte en unos cuantos lugares, donde se ven. Este cascajo se compone de guijas de caliza, diorita y roca volcánica en varias proporciones, siendo así que su carácter depende de las rocas que hay en las montañas que orlan la hoya.

Se ignora la edad del cascajo, por no haberse encontrado fósiles dentro de las capas que se han reconocido con certeza como una parte de la formación, pero los datos que se obtuvieron a lo largo del Río Yaque y más hacia el sur, indican que dicha formación se compone de depósitos terrestres o del litoral de principios de la edad pliocena, siendo posteriores a la formación Cerros de Sal marina, de la edad miocena posterior, que contiene las capas de yeso y sal encontradas a lo largo del lado sur de la Hoya de Enriquillo.

Como antes se ha indicado, el cascajo de la formación Las Matas del Valle de San Juan, al parecer, descansa de una manera desconforme sobre estratos plegados y fallados fosilíferos de la edad miocena, compuestos de arenisca y conglomerado desmenuzables, de un color gris obscuro que tira a azulado, arcilla pizarrosa, y una pequeña cantidad de caliza. Como quiera que las rocas miocenas están bastante ocultas por los cascajos que hay en el valle, sucede que sólo están visibles en colinas aisladas que se levantan sobre el piso del valle, siendo así que dichas rocas miocenas son levemente más resistentes que los cascajos. La Sierra del Agua, compuesta de una hilera de bajas colinas que constituyen la extremidad oriental de la hoya, se compone principalmente de estos estratos, cuyos afloramientos típicos pueden verse a lo largo del camino de San Juan a Azua, cerca del Río Yaque.

La única otra roca digna de mención que hay en la Hoya de San Juan es la lava basáltica de fecha reciente, que corona, en láminas casi planas, mesetas y áreas de tierras altas de cascajos. No se hizo ningún esfuerzo para encontrar los orificios de los cuales brotaba la lava. En el informe que Jones publicó sobre Haití menciona el hecho de haber encontrado en el distrito de Cul-de-Sac, adyacente a la Provincia de Azua, un crater bien definido del cual corría el basalto que ocupa cavidades o bajíos en la actual superficie y es sin duda muy reciente.

Detalles Locales

Se penetró en el Valle de San Juan desde el noroeste por la vereda que conduce de Bánica a Las Matas. Hiciéronse breves excursiones hacia el sur desde Las Matas y en varias direcciones desde San Juan. No se visitaron las laderas de las montañas del lado del sur del valle. Vistas desde Las Matas, las faldas más bajas parecen ser caliza blanca que se asemeja a la caliza del lado norte de la hoya, que es probable que sea de principios de la edad terciaria. Las faldas más altas de las montañas están cubiertas de bosques que ocultan las rocas.

En las cercanías de Las Matas hay bajas colinas, compuestas de arcilla, arcilla pizarrosa, y cascajo interpuestos con caliza margosa de la formación Las Matas. La topografía indica un buzamiento general hacia el norte de unos 15°. Aproximadamente 6 kilómetros al sudoeste de Las Matas, cerca de varios manantiales de agua sulfurosa, en una localidad conocida por El Puerto, surge el Río Macasía de un desfiladero a través de una caliza que se dirige N. 75° E. y se inclina desde 10° hasta 30° hacia el norte. Se cree probable que esta roca sea más antigua que la edad miocena.

Al este de Bánica se extiende un cerro montañoso de caliza conocido por Sierra de los Altos. Por donde se atraviesa en un punto unos 5 kilómetros al este de Bánica, el lado del sur del cerro se compone de un aglomerado andesítico y tufo que descansan sobre la caliza, y que tal vez constituyen el miembo de base de la formación Las Matas, que se extiende desde aquí hacia el sur. Los afloramientos en los arroyos indica un conglomerado tosco mal cementado interpuesto en capas de arena y barro, de un color rojo hematítico. Por lo general se inclina unos 15° hacia el sur. Aproximadamente 5 kilómetros al sur de la Sierra de los Altos hay un riachuelo que corre hacia el oeste, denominado Río Caña o Tocino. Al este, a lo largo de este valle, se encontraron afloramientos del grupo Yaque fosilíferos, subyacentes de la formación Las Matas. Estos extractos se componen de arenisca, caliza y conglomerado en dirección aproximadamente de este a oeste, inclinándose escarpadamente hacia el sur. En estos estratos abundan ciertas especies de fósiles miocenos característicos, que pertenecen a los géneros ConusTurritella y Arca. Es probable que la existencia de estos depósitos en medio del valle se deba a una falla relativamente reciente. Esta opinión se halla apoyada por el hecho de que en las mismas cercanías las capas de la formación Las Matas se inclinan de una manera escarpada.

El camino que conduce de Las Matas a San Juan pasa por una región casi llana y cascajosa que contiene numerosos arroyos secos de poca profundidad, no habiéndose encontrado afloramientos de roca en los 10 primeros kilómetros al este de Las Matas. En una distancia aproximadamente de 12 kilómetros, en un lugar conocido por Punta Caña, el camino asciende hasta un banco que tiene unos 10 metros de altura, cuya parte superior está cubierta de una efusión de basalto que descansa sobre el cascajo de la formación Las Matas. Desde este banco, que constituye la vertiente entre las aguas que corren hacia el oeste y que son tributarias del Río Artibonito, y el desagüe del Río Yaque, el camino conduce sobre colinas bajas cascajosas, y desde allí a través de la vasta sabana de San Tomé hasta la población de San Juan.

En una larga distancia hacia arriba del Río San Juan, los terrenos forman un llano cascajoso a través del cual el río corre rápidamente por un canal poco profundo lleno de guijas y orlado de bajos terraplenes de cascajo. A corta distancia más arriba de Carpintero, en el canal del río, se encuentra una caliza maciza color de ante que tira a blanco, y un poco más allá, río arriba, esta caliza forma colinas. La roca es más o menos breciolar, finamente cristalina y se inclina de una manera escarpada hacia el norte. Esta caliza se halla en contacto de falla con arenisca cuarzítica y pizarra dura de un color azuloso, que se inclinan escarpadamente hacia el nordeste. A lo largo de este río los cascajos recientes se componen mayormente de guijarros enormes de andesita, pero comprenden algunos guijarros de diorita y caliza. En las mismas cercanías las faldas o laderas de las montañas, hacia el oeste, se componen de caliza. No se encontraron fósiles que pudieran ser identificados, pero se cree que todas las rocas duras que se vieron a lo largo de esta parte del Río San Juan son de una edad pre-miocena.

Desde la población de San Juan hacia el este, hasta más allá del Río Mijo, las únicas rocas que se encuentran son cascajos de la formación Las Matas. En el crucero del río hay un risco de cascajo que tiene una capa de marga de un color gris amarillento, cuyos estratos se inclinan levemente hacia el sur. Unos cuantos kilómetros al este del Río Mijo el camino entra en las colinas conocidas por Sierra del Agua, que forman el límite oriental del gran Valle de San Juan. En dicha Sierra del Agua las rocas del grupo Yaque se componen principalmente de arenisca de un color gris azuloso que tira a verde aceitunado, interpuesta con un conglomerado. Estas rocas contienen muchos fragmentos de corales, plantas y otros fósiles. Las capas se inclinan escarpadamente en varias direcciones. A lo largo del Río Yaque del Sur pueden verse depósitos semejantes en afloramientos continuos.

El Área al Este del Río Yaque del Sur

No se procuró examinar sistemáticamente la región que se extiende desde el Río Yaque del Sur hacia el este, hasta Azua. Se atravesó por tres caminos distintos, es decir, uno desde Túbano hacia el sur por Las Yayas, otro a lo largo del camino de San Juan, y otro a lo largo de la vereda que conduce desde Quita Coraza a Azua.

La mayor parte del área al este del Río Tábara se compone de un llano cascajoso cubierto de una densa vegetación de mezquite, y la roca aflora únicamente en las pocas colinas que proyectan más arriba del llano. Al oeste del Río Tábara hay bastantes afloramientos de cascajo de la formación Las Matas, los cuales se encuentran sobrepuestos de una manera desconforme en las capas plegadas del grupo Yaque. Más allá hacia el norte, donde la superficie es más montañosa, hay vastas extensiones de terrenos del grupo Yaque, así como roca volcánica y una área pequeña de caliza de principios de la edad terciaria.

El camino desde Túbano hacia el sur, por Las Yayas, primero conduce por una serie de arcillas pizarrosas calcáreas escarpadamente volteadas y tal vez con fallas, interpuestas con caliza, cuya dirección es N. 80° E., e inmediatamente después se encuentra caliza amarillenta quebradiza de la edad eocena superior. En el Río de las Cuevas, más abajo de Túbano, se encuentra visible la roca de la edad oligocena. En las inmediaciones de Higuero Largo se vieron fragmentos de caliza coralífera blanca (estación 8608, Eoceno mezclado con Mioceno; en cuanto las listas, véanse las páginas 118, 169-174). Es probable que estas piedras sean mucho más recientes que la caliza deforme que aflora en el Arroyo Salado, que hay cerca de allí. Entonces el sendero cruza una serie de conglomerados macizos y escarpadamente volteados.

Una legua al sur de Higuero Largo, en un brazo del Arroyo Salado, se hizo una colección de corales (estación 8610; en cuanto a la lista véanse las páginas 169-174), que comprende la Stylophora sp. y otras formas ramales obtenidas de una capa vertical de conglomerado cuya dirección es hacia el norte y el sur interpuesta con arcilla pizarrosa. Esta formación es de la edad miocena. En Las Charcas aflora un conglomerado no fosilífero que se orienta en la misma dirección, pero que se inclina hacia el este.

En las inmediaciones de Túbano se vieron varios filones de basalto duro, de un color obscuro, que cortan las rocas eocenas. El contacto de dicha roca volcánica con la caliza se halla bien visible en una lomita o montecillo conocido por La Cerrita, en el borde septentrional de Túbano. Encuéntranse otros afloramientos de la roca intrusa en el Cerro de las Chivas, al nordeste de la aldea, y en el curso hacia arriba del Arroyo Lima. La Loma La Guía, en Las Yayas, se compone de andesita de un color gris que contiene cristales aciculares negros de hornablenda. A una distancia de menos de 1 milla más allá de La Guía, hay una colina escarpada que muestra una arcilla pizarrosa y caliza escarpadamente volteadas en la base, cuya cúspide, al parecer, está cubierta de lava, pero no se examinó la cima de la loma. En el camino de Azua a San Juan, en varios lugares al sur de Las Yayas, hay estratos del grupo Yaque, los cuales se inclinan hacia el norte, estando cubiertos de una capa plana de cascajo tosco, de la formación Las Matas, que yace en una matriz o caliche porosa de un color gris.


Notas:

Jones, William F. A geological reconnaissance in Haiti; a contribution to Antillean geology. Jour. Geology, tomo 26, pp. 728-752, 1918


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