Científica, erudita, escritora: Carlotta Joaquina Maury

La información del texto y fotos son cortesías de la Hastings Historical Society.

Basado en el artículo: Allison, M.L. 19998. Scientist, scholar, scribe: Cartlotta Joaquina Maury. Hastings Historian. Vol. 28(2):1-5. Traducido y adaptado con permiso de la Hastings Historical Society

Dr. Carlotta Maury joven
Carlotta Joaquina Maury (alrededor de 1895).
Fuente de la foto: Sociedad Histórica de Hastings. Reproducida con permiso.

A principios del siglo XX, cuando la mayoría de las mujeres pasaban su vida adulta cuidando a sus hijos, maridos y hogares, Carlotta Joaquina Maury la pasó caminando por selvas tropicales, escalando barrancas, estudiando detenidamente montones de datos científicos y escribiendo informes detallados y perspicaces sobre los fósiles y los estratos que había desenterrado. Fue una paleontóloga muy respetada, una de las primeras mujeres en construir una carrera profesional en torno a esta ciencia tan especial.

Vida temprana

No fue sorprendente, después de todo, que Carlotta tuviera intereses científicos pues su abuelo materno era una distinguida autoridad médica, el Dr. John William Draper, fundador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, astrónomo, filósofo, historiador y un pionero de la fotografía.

Carlotta, la menor de cuatro hermanos, nació el 6 de enero de 1874 en uno de los edificios de la modesta finca Draper con vistas al río Hudson en Hastings-on-Hudson, estado de Nueva York, EUA. Su madre fué Virginia Draper Maury y su padre, el reverendo Mytton Maury, D.D., era un ministro episcopal con títulos de la Beakeley Divinity School, la Universidad de Columbia y la Universidad de Nueva York. Fue editor durante mucho tiempo de la ampliamente utilizada “Geografía Elemental de Maury” (Maury’s Elementary Geography) y era descendiente de una larga línea de protestantes franceses que, huyendo de la persecución en Francia, llegaron a los Estados Unidos a principios del siglo XVIII.

Ambos padres de Maury eran naturalistas devotos que, individualmente o juntos, llevaban a sus hijas, Antonia y Carlotta, y a su hijo, John William, a caminatas diarias por la naturaleza para disfrutar del paisaje y recolectar especímenes de insectos, flora y fauna, rocas y fósiles, que luego clasificaron y examinaron bajo un microscopio. Se dijo que Carlotta conocía los nombres de todos los árboles del vecindario antes de que pudiera hablar con claridad. Debido a que su padre era ministro, la familia se mudó con frecuencia a diferentes parroquias de la iglesia. Durante su infancia, Carlotta vivió en Fordham y Goshen, Nueva York, e hizo frecuentes visitas a sus abuelos en Hastings, donde ella y otros miembros de su familia también vivían de vez en cuando.

Una de las historias favoritas de la familia fue recordar el momento en que Don Pedro, el emperador de Brasil, vino a visitar a los Drapers. Carlotta tenía solo dos años en ese momento, pero era una bebé amigable y feliz. Don Pedro la levantó, la abrazó y la besó, comentando: “Algún día le gustará decir que fue besada por un Emperador”.

Además de darles a sus hijos una apreciación y conocimiento del mundo natural, los padres de Maury también educaron a sus hijos en casa. Cuando ingresaron a las escuelas públicas en su adolescencia, habían aprendido francés, alemán y latín, así como ciencias básicas y matemáticas. Con este tipo de formación educativa no es de extrañar que los tres hermanos (la cuarta, Sarah Mytton Maury, murió en la infancia) siguieran carreras científicas: Antonia en astronomía, John William en medicina y Carlotta en paleontología y geología.

Su madre, Virginia, que amaba la música tanto como la naturaleza, murió en 1885 a los 46 años. Carlotta tenía solo once años en ese momento y su adolescencia debió haber sido especialmente difícil sin la guía y el amor de su madre. Sin embargo, su padre trató de compensarlo y los dos estuvieron muy unidos por el resto de sus vidas.

Educación

Carlota maury - Graduación
Foto de Carlotta, a los 18 años de edad, en toga y birrete en la gracuación de Cornell. Fecha: Junio 1892.
Fuente: Hastings Historical Society, condado de Westchester, Nueva York.

Carlotta estuvo asociada con instituciones académicas durante gran parte de su vida adulta, primero como estudiante y luego como profesora e investigadora. A los 17 años ingresó al Radcliffe College en Cambridge, Massachusetts, que en la década de 1890 se conocía localmente como el Anexo de Harvard, probablemente porque los instructores eran profesores de Harvard. Vivía y estudiaba en casa con su padre, quien se matriculó en algunos cursos de Harvard. En aquellos días Radcliffe no tenía dormitorios para sus estudiantes. También hizo cumplir estrictas reglas de conducta para sus estudiantes. Por ejemplo, las mujeres jóvenes debían usar gorros y guantes cada vez que aparecían en Harvard Square. No se impusieron tales limitaciones a los estudiantes varones de Harvard, pero debe recordarse que a principios de siglo, los hombres y las mujeres vivían y operaban generalmente en mundos muy diferentes y separados. Nadie cuestionó la decisión de un hombre de casarse y tener una familia, pero se esperaba que las mujeres eligieran entre una carrera o el matrimonio. Ambas hermanas Maury estaban entre la minoría de mujeres que eligieron carreras profesionales en lugar del matrimonio y las tareas del hogar.

Después de tres años en Radcliffe, Carlotta y su padre se mudaron a Ithaca, Nueva York, donde su padre tomó cursos especiales de biología en la Universidad de Cornell mientras Carlotta estudiaba su licenciatura en Filosofía, que obtuvo en 1896. Dos años después, Cornell le otorgó su Beca Schuyler en Geología, que le permitió estudiar en la Universidad de Columbia y la Universidad de París. Luego regresó a Cornell y obtuvo su doctorado en filosofía en el año 1902. Le gustaba especialmente el filósofo Platón y continuó leyendo sus obras durante toda su vida.

Vida profesional

Durante dos años, 1904-1906, fue profesora asistente de paleontología en la Universidad de Columbia. En 1907 se convirtió en la primera mujer empleada por un servicio geológico estatal al ser contratada como geóloga asistente para el Servicio Geológico de Luisiana. Aquí realizó trabajos pioneros en los fósiles de aguas profundas del Golfo de México y en los depósitos de sal y petróleo del estado. Durante este tiempo, inició su práctica de dedicar las especies recién descubiertas a amigos y colegas.

En 1909 comenzó la primera de muchas asignaciones en el extranjero como paleontóloga de la Expedición Geológica Venezolana. Luego se mudó al Cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica, donde enseñó geología y zoología en el Huguenot College de 1912 a 1915. Aunque la guerra de los Bóers había terminado en 1902, todavía existía una gran tensión entre los gobernantes británicos y los habitantes locales.

En 1916, la Universidad de Cornell otorgó a Carlotta su beca de investigación “Sarah Berliner”, una beca de posdoctorado otorgada por Emile Berliner, una persona adinerada que había inventado el disco fonográfico y el método de reproducir tales registros en grandes cantidades. Dra. Maury usó el dinero para organizar y financiar la Expedición Maury a la República Dominicana. Ella y dos colegas, Karl Patterson Schmidt del Museo Americano de Historia Natural y Axel Ollson, instructor en Cornell, viajaron a la isla caribeña para reanudar la investigación paleontológica de la isla que había sido interrumpida 40 años antes. Su objetivo era recolectar fósiles de una gran variedad de sitios y correlacionarlos entre sí para determinar la formación paleontológica general de las Indias Occidentales.

Este duro trabajo de campo requería vivir en los bosques, dormir en tiendas de campaña y casuchas, vadear ríos y arroyos, caminar por senderos accidentados o inexistentes y sufrir muchas otras molestias. Para empeorar las cosas, el país estaba inmerso en una agitación política y extranjeros no eran muy bien recibidos, especialmente después que los marines estadounidenses ocuparon la capital de Santo Domingo y otras zonas.

Ver mas detalles sobre la expedición a la República Dominicana.

Dr. Carlotta Maury en laboratorio
Carlotta Maury en el laboratorio de paleontología de la Universidad Cornell.
Fuente: Arnold, L. 2010. The education and career of Carlotta J. Maury. Part 2. Earth Sciences History 29: 52–68.

En 1910 la Dra. Maury inició una asociación de 27 años con la Royal Dutch Shell Petroleum Company, División Venezolana, como consultora e investigadora paleontóloga y estratígrafa. Durante gran parte del mismo período, también se desempeñó como paleontóloga oficial para el Estudio Geológico y Mineralógico de Brasil, en cuyo cargo realizó una profunda investigación sobre las faunas fósiles de ese país y escribió monografías estratigráficas y paleontológicas para el gobierno brasileño. Ambos trabajos requirieron un arduo trabajo de campo en las selvas de Venezuela y Brasil. Para mejorar sus informes escritos, la Dra. Maury empleó grabadores y dibujantes expertos para preparar las planchas y grabados de sus monografías y contrató a especialistas para que la ayudaran cuando no estaba segura del estado de las formas de los fósiles recién descubiertos, pagándolos de sus propios fondos.

Con frecuencia también preparó informes para el Museo Americano de Historia Natural en la ciudad de Nueva York. El Museo la empleaba para catalogar y preparar fósiles y otras exhibiciones de historia natural, así como para escribir artículos. Ella usó regularmente la Biblioteca Osborn del museo, nombrada en honor a un ex-presidente del museo y amigo personal. El 13 de enero de 1932, le escribió a Henry Fairfield Osborn, que viajaba por el Lejano Oriente: “Al salir de su encantadora biblioteca, donde he estado leyendo y estudiando durante los últimos cinco meses, deseo expresarle mi agradecimiento por este gran privilegio. En este pequeño rincón del Paraíso, Aristóteles inspira a uno con la ciencia y Goethe con filosofía y sabiduría, mientras la hermosa escena desde la ventana me susurra de una eterna belleza “. Como prueba más de su aprecio por la Biblioteca de Osborn, ella indicó en su testamento que “mis copias de mis publicaciones, que están encuadernadas en cuero rojo de Marruecos, las entrego a la Biblioteca de Osborn …” (Gran parte del material en este artículo, dicho sea de paso, se deriva de sus once volúmenes encuadernados en cuero).

Con el paso de los años, la Dra. Maury se hizo conocida como la especialista en faunas fósiles de las Antillas, Venezuela y Brasil. Disfrutaba escribiendo sobre los resultados de su investigación. En una bibliografía comentada de sus trabajos que preparó en 1935, documentó que había publicado durante su vida 43 monografías académicas y artículos científicos, además de 16 informes extensos para la División Venezolana de la Royal Dutch Shell Petroleum Company (Ver listado de algunas publicaciones seleccionadas). Para sus obras más breves, prefería que las ilustraciones fueran en blanco sobre fondo negro en lugar del habitual negro sobre fondo blanco. Su última y 44ª publicación, “Los fósiles de Acre, Brasil”, fue escrita en julio de 1937 y publicada por el Servicio Geológico y Mineralógico de Brasil en diciembre de ese año. Ella lo llamó su “canto del cisne” y lo consideró su mejor y más importante trabajo.

Aunque estuvo enferma de cáncer durante los últimos años de su vida, la Academia Brasileña de Ciencias la eligió Miembro Correspondiente de la Academia en 1937. También había sido elegida Miembro de la Sociedad Geológica de América, la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia y la Sociedad Geográfica de América y miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Filadelfia. Además de sus membresías científicas, Dra. Maury también fue miembra activa de la Iglesia Episcopal Grace en Hastings, NY.

Cuando no estaba investigando o escribiendo, la Dra. Maury le gustaba viajar, especialmente en cruceros. En sus últimos años, se regaló un crucero alrededor del mundo y escribió cartas entusiastas a sus amigos describiendo las maravillosas bellezas que había visto desde la cubierta del barco. También había viajado mucho por Sudamérica, el Lejano Oriente y Europa.

Cuando no estaba de viaje, estableció su hogar en Hastings, en la parte más occidental de Draper Cottages en Washington Avenue (ahora número 126), donde pagaba US$40 al mes de alquiler a su tía, Antonia Draper Dixon, que vivía en Draper Observatory Cottage (ahora la sede de la Sociedad Histórica de Hastings). Algún tiempo después de la muerte de la Sra. Dixon en 1923, se mudó a un apartamento en 50 Locust Hill Avenue en Yonkers. Aquí continuó su investigación paleontológica y escribiendo para la Royal Dutch Shell Petroleum Company y el gobierno brasileño.

Hizo nuevos amigos en el barrio y mantuvo estrechos contactos con antiguos compañeros que admiraban su trabajo científico y sus entrañables cualidades personales. Virginia Wevill Kempton recuerda que a Carlotta le gustaba usar sombreros grandes y ropa de colores brillantes y que disfrutaba hablando de su trabajo y viajes por todo el mundo mientras daba largas caminatas por la tarde. Carlotta recordó a muchos de sus viejos amigos y parientes en su testamento con obsequios de joyas, pinturas, reliquias y objetos de arte adquiridos en sus viajes. Su salud, que alguna vez fue sólida, comenzó a fallar y requirió cuidados de asilo durante el último año de su vida. Murió el 3 de enero de 1938. Tres días después, en lo que habría sido su cumpleaños número 64, fue enterrada junto a su padre en un cementerio en la ladera de una colina en Cold Spring, Nueva York, con vista a su amado río Hudson.


Fuentes bibliográficas

Además de los volúmenes y documentos citados en el texto del artículo, las siguientes publicaciones también proveyeron datos:

  • Enciclopedia Britannica, edición 1951
  • McCord, David. An Acre for Education: Being Notes on the History of Radcliffe College. Cambridge: Crimson Printing Co., 1958.
  • Obituario en The New York Times, Jan. 4, I 938.
  • Ogilive, Marilyn Baily. Women in Science: Antiquity through the 19th Centwy. Cambridge: M.I. T. Press, 1986.
  • Reeds, Chester A. Memorial to Carlotta Joaquina Mauty. Proceedings of the Geological Society of America,1938.
  • Who Was Who in America, vol. 1, 1897-1942. Chicaco: Marquis-Who’s Who, 1966.

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Ver más sobre la expedición a la República Dominicana

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